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Trabajo, honestidad y paciencia: la tríada de una experta

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Inauguramos la sección de entrevistas de este blog con una invitada de lujo: la Profesora y Traductora Graciela del Pilar Isaía y Ruiz, o Grace, como le decimos sus colegas y exalumnos. Ella fue profe de parte del equipo de PentaGroup en la materia Traducción I de Traductorado Público de la UCA y hoy nos va a hablar un poco de la actualidad de la carrera de Traductorado y su experiencia en la capacitación de futuros traductores.

Grace es profesora en la UCA desde 1994, en la Carrera de Traductorado Público en Idioma Inglés, además de en otras facultades dentro de la UCA. Es Traductora Pública desde 1993, también profesora superior en traducción, tiene un posgrado en Derecho Aeronáutico y un doctorado en Lenguas Modernas. Está certificada por la ATA desde 2000 y participa activamente en la SPD (Spanish Language Division), ahora dentro del Leadership Council.  Grace tiene tres hijos (la mayor, ya de 21 años) y disfruta mucho de su pasión por dar clases y traducir. Tiene su oficina en el Microcentro, desde donde trabaja con varios colegas.

¿Cómo fueron tus primeros pasos como traductora después de recibirte? ¿Y cómo decidiste después sumar la profesión de profesora de Traducción?

Cuando me recibí tenía 21 años. Desde los 18, daba clases en un instituto de inglés, así que la docencia estuvo presente desde los inicios de mi vida laboral. Para contestarte primero esta parte de mi dedicación a la docencia, te cuento que un día, en la puerta del colegio donde funcionaba el instituto de inglés para el que trabajaba, me encontré con Graciela Souto, quien había sido profe mía en la carrera (y quien sigue siéndolo) y me preguntó si me gustaría empezar una adscripción en su cátedra. ¡No lo podía creer! Era un sueño hecho realidad, un tremendo desafío. Y me animé… y sigo agradeciendo esa inmensa oportunidad que me ofreció Grace S. Desde que empecé, ese año, nunca paré, y mi pasión por enseñar no deja de crecer cada día. Lo que genera un intercambio en una clase es algo fascinante, indescriptible y que me llena de plenitud. Poder acompañar a los futuros traductores en los primeros pasos de su formación es altamente gratificante para mí.  Sinceramente, amo lo que hago.

Con respecto a la traducción, no sabía muy bien cómo empezar… como creo que le sucede a la mayoría cuando le dicen: “Felicidades, ya es Traductor Público.” Creo que tuve suerte de principiante. Yo trabajaba en la empresa de mi papá, donde me ocupaba de la organización de carenados de buques y lo ayudaba con el negocio del leasing de contenedores. Un día un abogado que él conocía necesitaba la traducción de un Poder. Confió en mí para hacerla. A partir de ese momento, fue un boca a boca. Luego trabajé un par de años en un estudio jurídico mientras empezaba a consolidar mi cartera de clientes, hasta que me lancé a trabajar como traductora free-lance. Desde mi casa, tuve la posibilidad de armar mi negocio y, a la par, ser una mamá presente y disfrutar mucho de mis hijos. Eso no tiene precio. Hoy tengo mi oficina en el Microcentro, desde donde trabajo con clientes nacionales y del exterior.

Contanos cómo es la actualidad de la carrera de Traductorado. ¿Qué diferencias encontrás con lo que era la carrera cuando vos la estudiaste?

El plan de estudios de la carrera de Traductorado, en la UCA, ha ido ajustándose a las nuevas realidades. Se incorporaron materias optativas de importancia troncal, tales como Derecho Comparado y Herramientas de Traducción. Se fue ajustando el timing en el dictado de las materias de derecho y de traducción, tanto en español como en inglés, para lograr que los alumnos tengan los conocimientos necesarios de derecho argentino y angloamericano antes de traducir esos contenidos. Cuando yo estudiaba, muchas cuestiones se daban por sentado, y el alumno tenía que hacer mucho trabajo individual y de investigación para poder aprobar las materias (especialmente las de traducción). Tampoco contábamos con los recursos tecnológicos que existen hoy, ni disponibilidad de libros en librerías especializadas para poder comprar porque la importación era limitada. Todo era diferente, pero aquí estamos. Sostengo que siempre hay que seguir estudiando y especializándose. Hoy, quien estudió en esa época y no se actualizó, seguramente tenga el panorama un poco complicado.

Respecto de la cantidad de alumnos, cuando yo estudiaba había más, es verdad. Pero solo el primer año. Muchos pensaban que estudiar traducción era saber más inglés y cuando se topaban con la realidad planteada en la carrera, desistían. Hoy el índice de alumnos que dejan la carrera ha disminuido.

¿Qué opinás en relación con la polémica de que los traductores somos una especie en extinción  y que la carrera de Traductorado no tiene futuro por los avances de la traducción automática?

Disiento. Coincido con la realidad de que la tecnología ha brindado una ayuda invaluable a nuestra profesión. Cuando yo estudiaba, nunca hubiéramos podido concebir trabajar desde nuestros hogares, de forma totalmente virtual, para clientes del exterior, además de los locales.

La tecnología, también, plantea la amenaza en casi todas las profesiones y oficios, que significa el reemplazo de nuestras tareas por la máquina.

Creo, fehacientemente, que esto nunca podría suceder en nuestra profesión. A lo sumo, puede modificarse la tarea que tengamos que hacer. Quizá una máquina logre traducir muy bien un texto en algún momento (de hecho, algunos programas de traducción automática han mejorado mucho), pero nos tocará darle el toque “humano” a lo cibernético. Eso es irremplazable. A lo sumo, como digo, tendremos que adaptarnos a una nueva forma de trabajar. No hay que desesperarse y darle tiempo al tiempo. Un paso a la vez, para ver qué sucede. Nos reinventaremos, pero no desapareceremos. No somos, entonces, una especie en extinción desde donde yo lo veo.

Además del dominio del idioma, ¿qué otra característica/habilidad/capacidad te parece importante desarrollar como traductor profesional?

Como decía mi abuelo, y luego mi padre: “Hay que ser amigo del portero y del Presidente”. Simplemente quiero decir que además de una honestidad y transparencia plenas, hay que tener empatía, cordialidad, y muchas ganas de hacer las cosas bien siempre. No hay que perder de vista que prestamos un servicio que sirve para comunicar mensajes, para conectarse, para interrelacionarse. Si no somos capaces de hacer eso en nuestras vidas, difícil será poder hacerlo en la esfera profesional.

¿Qué le recomendarías a alguien que se acaba de recibir de traductor?

Que se conduzca con seriedad, que no se apresure, que no quiera avanzar perjudicando a algún colega ni a nadie; que si se cae, se levante y siga adelante y que sea fiel a sus ideales y valores. Le diría, sobre todo, que todo llega, si se es un profesional honesto y ético, un trabajador incansable y una buena persona. Y que vale la pena la espera, porque esos conceptos van de la mano y, aunque “tarda en llega, al final hay recompensa” (como dice Cerati).

¡Muchas gracias Grace por toda la info que nos diste y por animarte a ser la primera invitada de este blog!

Parte del equipo de PG estudió Traductorado en la UCA y no tenemos más que palabras de agradecimiento para todos los profes de la carrera y definitivamente la recomendamos como una de las mejores del país.

Esperamos que esta nota y las que están por venir les sirvan a todos aquellos traductores que están un poquito perdidos, que no saben cómo arrancar, o que quieran seguir capacitándose, y también a aquellos que quieran estudiar Traductorado y no saben por dónde empezar.

Si nos querés sugerir algún tema que te interese o tenés alguna otra consulta, dejanos tu comentario o envianos un mail a hola@pentag.com.ar y definitivamente lo vamos a tener en cuenta para seguir haciendo crecer este blog y principalmente la colaboración y conexión con otros colegas.