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El auge de la traducción audiovisual

La traducción audiovisualCon el auge de Netflix y las nuevas plataformas streaming  se ha incrementado notablemente la demanda  de traducción audiovisual.  Por eso para nuestra segunda entrevista quisimos invitar a una colega que se ha especializado en la traducción audiovisual, a quien le pedimos que nos dé unos consejitos para los que queremos arrancar o sumar esta especialización a nuestra profesión.

Su nombre es Alejandra Trabanco y cursó el Traductorado Científico-Literario de Inglés y el Traductorado Público de Inglés  en la Universidad del Salvador. Ha realizado varios cursos de doblaje y subtitulado en el CTPCBA, pero el que más le sirvió para lanzarse al mundo del subtitulado fue un curso de seis meses que tomó con Julia Benseñor en el 2009. En la actualidad trabaja para varias productoras locales y clientes directos.

1) Ale, contanos cómo comenzaste a trabajar en el área de subtitulado.

En el 2010, empecé a trabajar con material audiovisual y un año después, empecé a traducir guiones para doblaje. Cuando ya llevaba un año traduciendo guiones para doblaje para CIVISA, me empezaron a pasar películas o programas en los que también era necesario subtitular, fue así que empecé.

2) ¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos te gusta de subtitular?

Desde que era chica soy fanática de la televisión y el cine y poder tener la primicia de cierto material y saber que le acerco entretenimiento a otra gente me da mucha satisfacción. Sin embargo, no siempre tengo rienda suelta para mi creatividad. Hay clientes que tienen glosarios de términos muy específicos o palabras que se deben evitar, y eso me limita mucho y también me frustra.

3) ¿Tenés alguna anécdota o experiencia laboral memorable?

El año pasado subtitulé los tráileres de una película (no voy a decir cuál por las dudas) en las que había escenas de acción con mucho ruido. Para los tráileres no me pasan el guion y, como saben, no suelen tener escenas completas con contexto. ¡No se entendía nada! Aproveché que no hacían primeros planos y puse lo que me parecía que quedaba mejor con la escena. Varios meses después, vi la película y me di cuenta de que le había acertado a varias cosas, pero que le había pifiado al nombre del personaje al que el otro personaje le hablaba. ¡Uy!

4) Contanos un poco sobre el mercado actual del subtitulado respecto de tarifas, continuidad de trabajo, programas de subtitulado, etc.

Antes que nada debo aclarar que las tarifas las ponen las productoras y uno las toma o las deja. En mi caso, después de varios años logré cierta continuidad en la cantidad de trabajo, pero sigo teniendo meses con poca actividad. Hay productoras que tienen su propio software y te dan la licencia y te piden que lo uses. En lo personal, me resultan mucho más amistosos programas como Subtitle Edit o Subtitle Workshop que, además, son de descarga gratuita. (¡Súper tip!)

5) ¿Qué le recomendarías a alguien que quiere arrancar a subtitular?

Que se baje alguno de estos programas y que empiece de a poco a subtitular algunos clips cortos de YouTube porque si espera a tener trabajo para empezar a usarlo, va a sudar la gota gorda porque los tiempos, como en todo trabajo de traducción, son muy cortos. ¡Y que no se deje estar con el listening!

¡Muchas gracias Ale por brindarnos un ratito de tu tiempo para que aprendamos un poco más sobre esta interesante especialización dentro del mundo de la traducción! No te pierdas los próximos posts que vamos a estar hablando sobre la popular prueba Hermes de Netflix y cómo ser voluntario para transcribir o subtitular charlas TED.

Si tenés otras consultas sobre subtitulado o te interesa que hablemos sobre algún tema en particular, dejanos tu comentario o envianos un mail a hola@pentag.com.ar.

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Home office: ¿Hogar dulce Hogar?

Home office_ Home Sweet Home_Que no tenés horarios. Que no tenés jefes. Que no tenés que viajar en hora pico. Que no tenés que usar uniforme. Que estás más cómodo. Que estás más tiempo cerca de tus hijos.  Básicamente que hacés lo que querés.  A simple vista, home office es sinónimo de paraíso. Trabajar desde casa pareciera ser lo ideal, tocar el cielo con las manos, el objetivo de cualquier trabajador… pero, quienes lo hacemos a diario, desde hace muchos años, sabemos que no todo es color de rosa. Ser freelancer y trabajar en la “comodidad” de tu casa tiene muchas ventajas, pero también algunas contras, y conviene aprender desde temprano que la elección que estamos haciendo va a demandar bastante de nosotros…

Hablemos de la falta de horarios. ¿Ser dueños del reloj y acomodar los horarios a nuestro antojo? Suena espectacular aunque un poco irreal. Si bien no tenemos que responder a un cronograma impuesto por terceros, fijar horarios propios y organizarnos es CLAVE cuando trabajamos por nuestra cuenta y en casa. Primero porque si no te organizás, a la larga o a la corta, tu trabajo sufre. La procrastinación es una enemiga con la que prácticamente todos los freelancers principiantes nos dimos de frente en nuestros primeros pasos. Tendemos a creer que al ser dueños del tiempo, el tiempo mágicamente “dura más”… pero tarde o temprano, terminamos dándonos cuenta de que el reloj nos corre a todos, estemos o no en relación de dependencia. Además, los horarios prefijados son nuestros aliados por otro motivo: nos marcan un límite claro (¡y tan necesario!) entre la vida laboral y la personal. ¿Quién no terminó una o varias noches trabajando en pijamas o cenando frente a la pantalla de la compu? Por eso, aunque parezca una bendición tener “libertad” horaria, es fácil que esta mute a desorganización, y ponernos un horario de trabajo nos ayuda justamente a mantenernos a nosotros mismos a raya. A esto sumale que en general quienes trabajan en relación de dependencia, solo lo hacen de lunes a viernes… Bueno, eso es algo que los trabajadores independientes no conocemos. Trabajar los fines de semana y los feriados es costumbre para nosotros, así que no nos miren mal si un lunes a la tarde nos vamos de shopping a gastar lo recaudado en ese finde.

No tenés jefes. Mmm, ni tanto… Diría que los freelancers tenemos un jefe en cada cliente. ¡Cada uno con sus requisitos, sus tiempos y sus prioridades! Dependemos de ellos, así que la idea es satisfacerlos con un buen servicio para que vuelvan a contratarnos, e idealmente, recomendarnos. Cuando trabajás en relación de dependencia, tenés un jefe, y más allá de la buena o mala relación que puedas tener con él o ella, no te va a pedir dos proyectos totalmente diferentes para una misma fecha (Hope so!). Pero eso sí te puede pasar habitualmente si sos freelancer. Por lo tanto, es importante armarte de un grupo de colegas en quienes confíes, y en caso de que se te superpongan varios proyectos al mismo tiempo, será esencial contar con esa ayuda extra para cumplir con todos estos “jefes”. La parte positiva de no tener un jefe es que si hay algún cliente que no te cae bien, que te exige más de lo que está dispuesto a pagar, o simplemente tiene proyectos que no te interesan, siempre tenés la posibilidad de abandonarlo y seguir buscando por otro lado.

Hay otro factor clave por el que la mayoría de las personas no se anima a independizarse: la seguridad del sueldo a fin de mes. Los trabajadores independientes no tenemos sueldo fijo, ni aguinaldo, ni vacaciones o licencias pagas. Es difícil lograr un ingreso constante y mensual, y a eso hay que sumarle que cuando nos enfermamos no tenemos días pagos por enfermedad; si tenemos que rendir un parcial no tenemos días de estudio pagos; y si querés ser mamá, olvidate de tomarte tres meses para dedicarle exclusividad a tu bebé. Este aspecto, como todos los que mencionamos anteriormente, tiene su lado positivo, hay meses en que abunda el trabajo, y es en esos meses cuando tenemos que planear para la época de vacas flacas. Así que al igual que la organización horaria, es fundamental la organización financiera. En los períodos de mucho trabajo, tenemos que adelantarnos y prever que algo de ese ingreso vaya a una cuenta para las vacaciones, y a otra cuenta para períodos de sequía, enfermedad u otros imprevistos.

La falta de contacto social es otro aspecto complicado. Si me dieran una moneda por cada vez que escuché “¡Qué bueno que no tenés que calzarte un uniforme, salir de tu casa y subirte a un bondi!” Bueno, digamos que necesitaría una alcancía gigaaante. Por supuesto que uno valora no tener la obligación de seguir esa rutina todos los días, pero ¡a veces sí queremos sacarnos las pantuflas! Tener que salir de casa para ir a trabajar también te obliga a arreglarte y salir a la vida con una vestimenta un poco más decente que las pantuflas gigantes de Monsters, Inc. El jogging nos atrapa con su comodidad y de a poco nos vamos convirtiendo en la versión millenial de Patty y Selma. El trabajo en una oficina, o en cualquier lugar nos lleva, queramos o no, a tener una vida social más activa, y, desde casa y en bata, la-ñata-contra-el-vidrio, los freelancers anhelamos lo que no tenemos, of course. Envidiamos secretamente a los que salen de la oficina y se van a tomar algo a un after office… Pero en un día de lluvia torrencial o -5ºC, volvemos a agradecer estar trabajando desde la comodidad del hogar y con la estufita a nuestros pies.

Para las mamás que además trabajamos desde casa, el punto que sigue es el más controversial. Es una enorme bendición y un privilegio poder pasar más tiempo cerca de nuestros hijos, pero, no solo importa la cantidad, sino también la calidad del tiempo que les dedicamos. Cuando estamos enroscados con algún problema de trabajo o simplemente atorados de pedidos o entregas, tener niños revoloteando a nuestro alrededor (niños que amamos infinitamente, repito) no suele ser lo ideal. Ellos, naturalmente, nos demandan tiempo y dedicación que no podemos darles en exclusividad. Y ese tiempo de más que tenemos con ellos, en la mayoría de los casos, no termina siendo de la mejor calidad; es decir, tienen más momentos con nosotros, pero muchas veces no con nuestras mejores versiones. La maternidad es compleja en sí misma y ejercerla haciendo malabares con proyectos laborales, bueno, digamos que se torna una tarea poco menos que titánica…

En fin, claramente trabajar desde casa tiene sus enormes ventajas y los que elegimos esta vida en algún momento pusimos las cosas en la balanza y esas cosas positivas ganaron la pulseada… pero eso no anula las varias desventajas que se nos presentan. Elegir la vida de trabajador independiente requiere  grandes habilidades organizativas, un compromiso sólido con cada cliente, una conducta prolija en cuanto a horarios y dinero, un equipo de colegas con quienes poder contar y, sobre todo para los padres, una paciencia inagotable. El premio al final del camino suele ser, nada más y nada menos, que una de las grandes felicidades de la vida: vivir de lo que amamos, y con el plus de hacerlo desde la comodidad (¿?) de nuestro hogar.

¿Y vos? Contanos cuál es tu modalidad de trabajo, o cuáles son las ventajas o desventajas que encontrás de trabajar desde tu casa.

En próximos posts vamos a estar hablando de una nueva modalidad de trabajo, que combina lo mejor de ambos mundos: los espacios de oficina compartida o co-working. ¿Conocés alguno? ¿Te animaste a la experiencia?

¡Atrévase a soñar!

Hola, qué tal. Hoy empezamos este blog, que llega al mundo por varios motivos. Está armado por varias manos y sueña con entrar (y ayudar a mejorar) sus vidas como profesionales  y como personas. No se puede una sin la otra.

Pero para que ustedes nos abran la puerta a sus vidas, es justo que de este lado empecemos por lo mismo. Queremos usar el Post Inaugural para contarles un poco quiénes somos, cómo llegamos a ser los que somos, y hacia dónde queremos ir.

Contándoles nuestra historia, queremos dejarles el mensaje (trillado, pero tan real) de que si se quiere, se puede. Que nada es fácil, ni gratis, ni seguro, pero no hay nada más satisfactorio que alcanzar un sueño después de mucho (MUCHO) perseguirlo.

Pasen y lean. Ah, y ¡bienvenidos!

Bienvenidos.

Primero lo primero, hoy PentaGroup está formado por tres traductoras: Natu, Penty y Sofi. Dos traductoras públicas de la UCA y una traductora científico-literaria de la USAL. Nos conocimos en el año 2005 trabajando para una agencia de traducciones que ya no existe más, pero que marcó el comienzo de esta amistad y esta sociedad que ya lleva más de 10 años.

Fue en esa agencia donde nos conocimos los cinco fundadores de PentaGroup (de ahí el nombre :P). En ese momento, además de nosotras tres, PG tenía a Jime (diseñadora gráfica y encargada de DTP) y Matt (yanqui carismático encargado de las ventas). En 2006, los cinco aventureros tomamos la decisión de arrancar el arduo, emocionante y feliz camino hacia la independencia. Empezamos por el principio (duh!): la investigación comercial, la búsqueda del nombre, el diseño del logo y del sitio web, la preparación de un plan de negocios, en fin, todo el background que no se ve a simple vista, pero que lleva mucho tiempo y esfuerzo.  Ese fue un año de muchísimo trabajo, ya que a la par seguíamos inhouse en la agencia (traduciendo, editando, asignando trabajos, etc.) en donde además ya no estábamos conformes con la modalidad de trabajo.  No fue nada fácil tomar la decisión de irnos, porque a pesar de que teníamos veintipocos años y no teníamos demasiadas obligaciones (como llegar a fin de mes o pagar un alquiler), uno siempre encuentra razones para quedarse donde no es feliz pero al menos tiene obra social y un sueldo fijo a fin de mes, ¿no?

Por suerte tuvimos la claridad y el valor para ver las cosas como eran: NUNCA hay un momento ideal para jugarnos por nuestros sueños, el escenario perfecto no existe, y el que no arriesga, no gana. Y nosotros teníamos (y seguimos teniendo) mucho por ganar y por aprender en el camino.

Entonces en 2007, pegamos el salto y decidimos invertir, ya no solo tiempo, sino también dinero, y alquilamos una oficina por el centro. Ahí fuimos los cinco con las compus que usábamos en nuestras casas y una mochila llena de ilusiones y miedos por habernos largado solos.

En estos diez años desde que oficialmente arrancamos con PG hemos pasado muchísimas cosas. Para empezar ya no somos 5: en (circa) 2008 Jime y Matt decidieron que era hora de ir tras sus respectivos sueños (Jime por el arte y Matt por la abogacía, de nuevo a su país) y así quedamos nosotras, remando y traduciendo juntas. Contar todo daría para hacer un libro o varios posts al menos, la historia de PG está formada por los pequeños y los grandes momentos, por las alegrías y las tristezas, por las emociones después de haber recibido un halago de un cliente y los enojos con nosotras mismas por haber metido la pata en alguna tradu… ¡Levante la mano al que nunca le pasó!

Sigamos… después de esa oficina inicial en 25 de mayo, donde pasamos 7 años, nos agarró la comezón del séptimo año, y decidimos cambiar de aire, y así fue que llegamos a Palermo, una oficina divina, con mucho sol, mucho verde y principalmente alejada de los bocinazos y los cortes que sufríamos todos los días en el centro. En esa ofi de Kennedy pasamos casi 3 años, hasta que la maternidad nos hizo cambiar de página nuevamente. En noviembre de 2015, con un niño cada una y uno en camino, decidimos seguir con PG pero cada una desde su casa. Tuvimos que reinventarnos una vez más, y perder el contacto personal y los desayunos cotidianos para ganar más tiempo con nuestros hijos.

Entre 25 de mayo y Kennedy también pasaron todas estas cosas: tuvimos empleados, ganamos y perdimos clientes, nos seguimos capacitando continuamente, tuvimos que aprender a usar primero Trados y luego SDL, amadrinamos una escuela en Chaco para intentar devolver un poco de todo lo bueno que nos venía tocando, nos fuimos las 3 a Nueva York y nos reencontramos con Matt, cambiamos nuestro logo y nuestro sitio web original, nos peleamos, nos amigamos, nos especializamos en temas que nunca se nos hubieran ocurrido antes, tuvimos 5 hijos, nos estancamos, tuvimos muchísimo trabajo, tuvimos poquísimo trabajo, ganamos y perdimos una licitación con el gobierno de la Ciudad, formamos un gran grupo de freelancers que trabajan codo a codo con nosotras y que fueron creciendo a la par nuestra, algunas siguen, otras no, pero a todas les agradecemos por ser parte de PG. Todo esto y tantas cosas más que iremos contando a lo largo de la vida de este blog, ya que la idea de crearlo es una vez más reinventarnos, poder transmitir algo de lo que aprendimos en estos más de 10 años, y principalmente generar redes y conexiones con otros traductores, editores, profesores, subtituladores, intérpretes, amantes de los idiomas, etc., etc.

Ese es nuestro objetivo hoy, poner toda la pasión que sentimos por nuestra profesión plasmada en un blog, en notas, en entrevistas, en tips que los ayuden a ustedes y a nosotras también a mejorarnos y a crecer cada día. Porque si de algo estamos convencidas es de dos cosas: 1) que siempre se puede aprender algo nuevo y, 2) que si amamos lo que hacemos, sea cual sea el resultado, ya ganamos. O, como diría Berugo: “¡Atrévase a soñar!”.

Esperamos verlos seguido por acá, o por cualquiera de nuestras redes sociales (IG, FB y Twitter), para conocerlos también a ustedes del otro lado de la pantalla y conocer sus inquietudes, sus dudas, sus miedos, etc. y entre todos poder sentirnos un poco más acompañados en esta profesión.

Algunos de los próximos posts van a incluir tips para armar tu CV perfecto, los pros y las contras de ser freelancer, entrevistas con una profe, una subtituladora y una intérprete para que nos cuenten secretos de sus campos particulares de especialización, sorteos y reseñas de posgrados, libros, pelis y charlas TED, entre otras cosas. ¡No se los pierdan!